
Existen muchos temores infundados sobre la cirugía de columna, y también algunas certezas cómodas que la evidencia de los últimos años ha ido corrigiendo. Le propongo revisar unos y otras con los estudios sobre la mesa, porque las decisiones que se toman con información buena envejecen mejor.
Mito 1: "Quedaré en silla de ruedas"
Verdad: el riesgo de complicaciones neurológicas graves, en manos con volumen suficiente y con monitoreo neurofisiológico intraoperatorio, es muy bajo. Es el temor más frecuente en la consulta y el menos proporcionado a las cifras reales.
Lo que sí conviene saber es que ninguna cirugía tiene riesgo cero, y que la conversación honesta no es "no pasa nada" sino "estos son los riesgos concretos de su cirugía". En descompresión lumbar mínimamente invasiva, los metaanálisis recientes muestran menos infecciones de herida y menos desgarros durales que con la técnica abierta. Si a usted le explican una cirugía de columna sin nombrarle un solo riesgo, ese es el momento de pedir una segunda opinión.
Mito 2: "La recuperación toma meses en cama"
Verdad: con las técnicas mínimamente invasivas y endoscópicas, la mayoría de los pacientes camina el mismo día y vuelve a casa en 24 a 48 horas. Y hay números que lo respaldan: un metaanálisis de 17 ensayos aleatorizados con 2.238 pacientes, publicado en Spine en 2026, encontró que la discectomía endoscópica adelanta el retorno al trabajo en unos 23 días respecto de la microdiscectomía abierta, con menos sangrado y menos infecciones.
Dicho eso, la parte honesta: en dolor y función a largo plazo, ambas técnicas terminan pareciéndose bastante al año o dos. La mínima invasión mejora sustancialmente el proceso de operarse. No hace milagros con el resultado final. Lo desarrollo en cirugía endoscópica vs. cirugía abierta.
Mito 3: "La cirugía es la última opción"
Verdad: esta frase, repetida mil veces con buena intención, es la que más pacientes ha dejado esperando de más. Priorizar el tratamiento conservador es correcto. Convertirlo en una espera indefinida, no.
Un análisis del estudio SPORT, con casi 1.200 pacientes seguidos cuatro años, mostró que quienes llevaban más de seis meses con dolor radicular evolucionaron peor tanto si se operaron como si no. Y un ensayo aleatorizado publicado en el New England Journal of Medicine en 2020 demostró que en ciática de cuatro a doce meses de evolución la microdiscectomía alivia significativamente más que seguir esperando. En la mielopatía cervical la evidencia es aún más categórica: operar dentro de los primeros cuatro meses desde el inicio de los síntomas se asocia a mejor recuperación funcional.
La cirugía no es el último recurso ni el primero. Es la herramienta correcta en un momento determinado — y ese momento tiene fecha de vencimiento.
Mito 4: "Si la resonancia muestra algo, hay que operar"
Falso, y en esto sí soy tajante. Una revisión sistemática publicada en AJNR encontró degeneración discal en el 37% de las personas de 20 años y en el 96% de las de 80 — todas ellas sin dolor de espalda. Los abombamientos discales aparecen entre el 30% y el 84% en ese mismo rango etario.
Lo que se opera es a un paciente, no a una imagen. La resonancia confirma o descarta una hipótesis que nació del examen clínico; cuando la imagen manda sola, se opera gente que no lo necesitaba.
Mito 5: "Si me operan, me van a poner tornillos"
Falso en la mayoría de los casos. La cirugía más frecuente de columna es una descompresión: liberar el nervio sin tocar la estructura que sostiene la columna. Y aquí ocurrió uno de los cambios más importantes de la última década.
Se asumía que toda espondilolistesis —una vértebra deslizada sobre otra— requería fijación. El estudio noruego NORDSTEN-DS, publicado en el New England Journal of Medicine en 2021 con 267 pacientes, comparó descompresión sola frente a descompresión más fusión: el éxito clínico a dos años fue de 71,4% frente a 72,9%, prácticamente idéntico, y el seguimiento a cinco años en el BMJ confirmó el empate con las mismas tasas de reoperación. Cuándo sí hacen falta tornillos y cuándo no, en descompresión lumbar o descompresión con fijación.
Mito 6: "Operarse arregla el dolor de espalda"
Depende, y la distinción es fundamental. La cirugía de columna es muy buena resolviendo compresión nerviosa: el dolor que baja por la pierna o el brazo, la debilidad, la claudicación al caminar. Es mucho menos buena resolviendo el lumbago inespecífico, ese dolor lumbar sin compromiso de un nervio.
De hecho, una revisión sistemática de la Sociedad Francesa de Cirugía Raquídea concluyó que, frente a un tratamiento conservador que incluya rehabilitación intensiva, la fusión lumbar no es superior en el dolor lumbar crónico inespecífico. Prefiero decirlo en mi propio sitio: si le ofrecieron tornillos por un lumbago sin compresión nerviosa demostrada, pida otra opinión antes de aceptar.
Cómo lo conversa el Dr. Adrián Zárate Azócar
Mi trabajo, buena parte del tiempo, consiste en explicarle a alguien que no necesita operarse. La otra parte consiste en decirle a alguien que lleva ocho meses esperando que ya es momento de decidir. Las dos conversaciones nacen del mismo criterio: mirar al paciente, no solo la imagen, y ponerle plazos honestos a cada etapa.
Puede conocer mi formación en cirugía de columna mínimamente invasiva y endoscópica —Chile, Francia, México, Estados Unidos y Alemania— o, si le indicaron una cirugía y quiere entender bien sus opciones, solicitar una segunda opinión médica, presencial o por telemedicina desde cualquier región de Chile.
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Este artículo tiene fines educativos y no reemplaza la evaluación médica individual. Toda indicación quirúrgica debe definirse en una consulta con un especialista en columna.
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