Infiltración de columna para el dolor que baja por la pierna (dolor radicular)
Tratamientos

Infiltraciones de columna: qué son, cuándo sirven y cuándo no

12 de Julio, 2026
6 min de lectura
Dr. Adrián Zárate

Muchos pacientes llegan a mi consulta con la misma pregunta: "Doctor, me ofrecieron una infiltración… ¿sirve o es solo un parche?". Es una duda muy razonable, y la respuesta honesta es: depende del caso. Las infiltraciones de columna son una herramienta muy útil cuando se usan en el momento correcto, y poco útiles cuando se usan para tapar un problema que pide otra solución.

Te lo explico en simple para que puedas decidir con información.

Qué es una infiltración de columna

Una infiltración es la inyección, guiada por imagen (radioscopía o ecografía), de un medicamento antiinflamatorio (habitualmente un corticoide) junto a un anestésico, en el punto exacto donde un nervio o una articulación de la columna están inflamados.

Piénsalo así: si un nervio irritado es como un cable pelado que manda "chispazos" de dolor por la pierna o el brazo, la infiltración busca bajar esa inflamación localmente, calmando el chispazo para que el nervio pueda recuperarse con más tranquilidad.

Existen distintos tipos según dónde apunten:

  • Epidural: alrededor de los nervios, muy usada en el dolor que baja por la pierna (ciática).
  • Facetaria: en las pequeñas articulaciones de la columna, cuando el dolor es más mecánico y localizado.
  • Radicular selectiva: sobre una raíz nerviosa específica, que además ayuda a confirmar de dónde viene el dolor.
Ilustración de una infiltración de columna guiada por imagen: la aguja deposita el antiinflamatorio junto a la raíz nerviosa inflamada.
Infiltración guiada por imagen: el medicamento se deposita en el punto exacto donde el nervio o la articulación están inflamados. Ilustración educativa.

Cuándo sí ayudan

Las infiltraciones suelen ser una buena opción cuando:

  • El dolor viene de una inflamación de un nervio o una articulación (por ejemplo, una hernia que comprime una raíz).
  • Quieres evitar o postergar una cirugía mientras la kinesiología y el tiempo hacen su trabajo.
  • Necesitas una "ventana" sin dolor para poder rehabilitarte mejor.
  • Hay que precisar el origen del dolor antes de tomar decisiones mayores.

En muchos casos, una infiltración bien indicada permite que el paciente mejore y nunca llegue a necesitar pabellón.

Cuándo no son la solución

Aquí está lo importante, y por eso prefiero ser claro: la infiltración no corrige un problema mecánico. Si hay una compresión severa de un nervio, una inestabilidad o una pérdida de fuerza progresiva, ningún antiinflamatorio "moverá" el hueso de lugar.

En esos casos, repetir infiltraciones una y otra vez solo pospone una decisión que conviene tomar a tiempo. Tampoco es razonable infiltrar de forma indefinida: son una ayuda dentro de un plan, no un tratamiento eterno.

Qué dice la evidencia actual

No es solo mi opinión: la literatura médica respalda este enfoque equilibrado. Una revisión sistemática de la Academia Americana de Neurología (Armon et al., Neurology, 2025), que reunió 90 estudios aleatorizados, concluyó que las infiltraciones epidurales probablemente reducen el dolor y la discapacidad a corto plazo (los primeros 3 meses) en las radiculopatías —ese dolor que baja por la pierna o el brazo—, con un beneficio más limitado a largo plazo. En la estenosis (canal estrecho), el alivio tiende a ser más modesto. (DOI)

Traducido a la consulta: la infiltración es una gran aliada para darte una ventana de alivio y poder rehabilitarte mejor, más que una cura definitiva. Por eso la uso como parte de un plan, no como un fin en sí misma.

Cómo lo veo como neurocirujano

Mi forma de trabajar, y la del equipo del Dr. Zárate, es conservadora y ordenada: primero lo menos invasivo, y la cirugía solo cuando de verdad está indicada. La infiltración encaja muy bien en esa filosofía, porque muchas veces es justo el empujón que el paciente necesita para recuperarse sin operarse.

Pero una infiltración nunca debería indicarse "a ciegas": tiene que ir acompañada de un buen diagnóstico, kinesiología y un seguimiento honesto. Si funciona, perfecto. Y si no, eso también nos entrega información valiosa para decidir el siguiente paso.

Si tienes dudas sobre una infiltración que te ofrecieron, o sobre si tu caso necesita algo más, puedes pedir una segunda opinión médica o usar mi calculadora "¿Necesito cirugía?". Y si quieres entender mejor el dolor que baja por la pierna, te dejo mi página sobre hernia discal.

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